‘PROS Y CONS’ – Reflexionamos en parejas y después comentamos en común
Hace unos siglos se pensaba que el desarrollo capitalista serviría para que la gente tuviera a su alcance productos que les ahorrarían esfuerzos y así dispondrían de mejor calidad de vida y mucho tiempo libre disponible para disfrutar de la cultura, las relaciones humanas, y aquellas actividades que les resultarán gratificantes. Visto lo que tenemos ahora, estas profecías nos parecen tan optimistas como ingenuas. Ha quedado patente que las familias y empresas que controlan el sistema económico no están interesados ni en el bienestar psicológico de los ciudadanos ni en su realización personal. Lo que desean es conseguir cada vez más ventas y mayor enriquecimiento… ¿Alguna vez has pensado en «ir de tiendas» como solución a una tarde de aburrimiento? ¿Comprar y poseer más productos te ha hecho más feliz? ¿Crees que alguien de tu alrededor tiene adicción a las compras? ¿Esta adicción es un problema personal o afecta colectivamente a la sociedad?
La SOCIEDAD DE CONSUMO tiene su origen en el s.XVIII con la revolución industrial, la energía fósil barata -carbón y petróleo- y el desarrollo tecnológico. A partir de 1929 se generaliza la producción en cadena y disminuyen los precios de los bienes, además de aumentar el sueldo de las clases obreras. Para dar salida a esa sobreproducción aparece la publicidad en los medios de comunicación de masas, el marketing y el crédito accesible para provocar que las familias aumenten de forma artificial su demanda. Tras la II Guerra Mundial comienza un proceso neoliberal que favorece la acumulación de capital en pocas manos, consolidando el poder de unas cuantas empresas pertenecientes al ‘gran capital’. Las familias necesitamos dedicar más y más tiempo a trabajar para conseguir dinero y pese a tener un nivel de consumo exacerbado, ni siquiera sentimos gran satisfacción. La vorágine del consumismo tiene un impacto nefasto en la sociedad y en el planeta:
También existe el ANTICONSUMO, un movimiento sociopolítico que critica el consumismo excesivo y el materialismo, promoviendo un estilo de vida más sostenible, consciente y libre de presiones sociales. Aunque surgió en el s.XX como respuesta al auge de la sociedad de consumo, ha cobrado mucha más fuerza en nuestros días impulsado por preocupaciones ambientales, sociales y éticas. Recientemente se ha promulgado en España la Ley de Consumo Sostenible, que prohíbe la publicidad engañosa o «greenwashing», la obsolescencia programada, la publicidad de combustibles fósiles o vuelos cortos, la ocultación de reduflación, o el enriquecimiento ilícito en la reventa de entradas. Además se favorece la alargascencia de los productos con el derecho a reparar o el fomento de diseños más duraderos.
El CONSUMO CONSCIENTE es una parte clave de tus finanzas personales, porque implica gastar con cabeza, diferenciando entre lo que necesitas y lo que deseas. Para tomar decisiones acertadas es conveniente tener información objetiva, evaluar los efectos positivos y negativos (en ti, en los demás y en la naturaleza) y actuar con inteligencia. El objetivo debe ser “consumir menos para vivir mejor” y devolver al equilibrio nuestra relación con la naturaleza y el resto de personas. Antes de comprar debemos reflexionar:
CONSUME CON COCO
Evita gastar sin control y no te dejes engañar por gangas y facilidades de pago.
¿DIFERENCIAMOS ENTRE VERDADERA NECESIDAD Y CONSUMO INNECESARIO?
Decisiones de consumo consciente
< Debatimos sobre la coincidencia de varias celebridades al teñirse el pelo de rubio. ¿Tú lo harías? ¿Por qué?. Responde a las siguientes cuestiones para tomar conciencia >
1. ¿Necesito realmente ese producto?
2. ¿Puedo producirlo o pedirlo a alguien conocido?
3. ¿Es saludable para mi cuerpo?
4. ¿Su producción respeta al medioambiente y a las personas productoras?
5. ¿Evita desechos y energía como envoltorios, envases, transporte, etc.?.
< Quizás la imagen personal parece un tema menor porque no es indispensable para sobrevivir, pero repercute mucho en tu felicidad, tanto en tu autopercepción (bienestar mental) como en la información que transmites a tu entorno (aceptación social). >
6.2. Conocer de manera amplia y comprender con precisión los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios del ámbito económico y financiero, aplicándolos con coherencia a situaciones, actividades o proyectos concretos.